La sociedad moderna depende de la electricidad. El trabajo, el confort, el bienestar y el ocio de los agentes sociales están sujetos al sistema eléctrico. Cualquiera que sea la matriz – hidroeléctrica, eólica, solar, nuclear o biomasa – la generación de electricidad implica el uso de recursos naturales y materiales especiales, como el acero inoxidable. Al posibilitar el diseño de turbinas, rotores, reactores, escapes y calentadores solares más eficientes, con menor peso y mayor durabilidad, el acero inoxidable contribuye a la generación y conservación de la electricidad.
Los yacimientos petrolíferos con alta acidez nafténica, así como los yacimientos presalinos con mayor concentración de contaminantes, requieren cada vez más el uso de aceros inoxidables, ya que presentan una elevada resistencia a la corrosión y tenacidad, garantizando las propiedades del producto final.